lunes, 9 de julio de 2012

Vandal Voyeur-Dug Da Bug: "Una ciudad sin toys sería aburridísima"

La fotografía de graffiti ha estado ligada a este arte desde sus inicios. Y si no que se lo pregunten a Henry Chalfant. Por fortuna, en Madrid tenemos nuestro particular documentalista. Es inglés, de Londres, y un apasionado de todas las galerías murales de la ciudad. Por cierto, no tiene pelos en la lengua.


¿Cuéntanos qué es Dug Da Bag? 
Llevo 5 años haciendo fotos de graffiti y todo comenzó en mi barrio, Hortaleza. Cuando me mudé a España, mi hija acababa de cumplir dos años y tenía la costumbre de madrugar muchísimo haciendo aun más ruido. Para darle a mi mujer un poco de paz, paseaba con mi hija durante 2 o 3 horas alrededor del barrio.
Me di cuenta de que había un montón de graffiti y empecé a llevarme la cámara también. Escritores como Demese, Omon, Raska, Ritmo, Posei, Zarp, Desk, Nakor, Sent... llamaban mi atención...¡Y todavia lo hacen! 
Para ser escritor, necesitaría otras 24 horas extra cada día. Para mi sería una cuestión de ir a muerte, sin medias tintas.

Supongo que tras tanto camino, tendras un criterio personal respecto a determinados estilos y escritores...
Tengo mis preferencias, por supesto, pero la idea detrás de Dug da Bug es no mostralas y intentar plasmar lo que sucede en la calle. Intento disparar sin un criterio especifico para cada escritor. No tengo ningún problema en publicar una foto de un escritor que acaba de empezar junto a la de otro establecido. ¡Si tu te dejas ver ya es suficiente para mi!
No juzgo que es buen o mal graffiti, creo que eso es algo demasiado personal y prefiero reservarme mis favoritos para mi.
A veces salgo y todo lo que veo son tags, el resto se hace invisible y me vuelvo a casa con 300 fotos sólo de firmas. En ese aspecto, el graffiti es como la música para mi. Algunos días escucho hip hop, al otro Miles Davis’ Bitches Brew y al siguiente AC/DC, Led Zeppelin y Jimmy Hendrix. Así que muchas veces no se a que voy a disparar sentir hasta que no piso la calle.



¿Te consideras más un aficionado a la fotografía o un freak del graffiti?
Freak del graffiti sin ninguna duda. Por el graffiti me muevo 1.000 veces más que por la fotografía. La calle es mi pasión y uso la camara intentando retratar eso, pero nada supera la experiencia en la calle.
Una camara no puede retratar el momento de doblar una esquina, comerte un piezón y el subidón de adrenalina, sólo me sirve para recordarlo. Cuando miro las fotos, me devuelven al momento, a la experiencia. Disfruto siguiendo las huellas de los escritores, entrando en lugares donde sólo ellos acceden. 


En Madrid, la escena está plagada de tradiciones que has profanado subiendo fotos tan atípicas en internet, pero que están a la orden del día en la calle. Me refiero a beefs, piezas y tags de "personajes prohibidos", hall of fames secretos, toys...

¿Como defines la escena que hay ahora mismo en Madrid?
La escena de Madrid es mi escena. Es la que tengo más cercana y la que me representa. Soy de Londres pero me entero muy poco de lo que ocurre allí. Creo que la escena en Madrid está dividida. Demasiados egos jugando al mismo tiempo. Creo que los escritores deberían limitarse a que su graffiti fuera quien hablase por ellos. Veo como el graffiti une a mucha gente pero también la divide. Supongo que es parte del juego. 

Te mueves entre dos proyectos, tu flickr Dug da Bug donde encotramos material graffiti de todo tipo y Vandal Voyeur, donde las cosas parecen ir más tranquilas, prestando atención a los procesos y a tu relación con los escritores o el contexto


¿Qué hace que una foto termine en un sitio o en otro? 


Vandal Voyeur intenta agrupar fotos sobre un tema o contexto. Puede ser un escritor, zapatos, manos, procesos, firmas, puertas, un barrio, etc. Creo que es un intento de ver más allá del graffiti. Las cosas que contemplo como espectador son más que simplemente graffiti. Planeo empezar una serie llamada ACAB, compuesta por fotos a la policía, ¡permaneced atentos!
Mi Flickr es menos ordenado y mis fotos de Madrid graff son el contenido de una sola entrada que no para de crecer cada día. Intento no repetir fotos en ambos medios pero tampoco lo llevo muy a rajatabla. 
El hermetismo hacia todo lo ajeno, esta a la orden del día pero tú tienes una habilidad especial para tratar con toda clase de escritores.

¿Que crees que piensan los escritores al permitirles que les hagas fotos?  
Cuando  me presento a un escritor por primera vez, fijo que este piensa “¿quien cojones es este tío? No puede ser policía porque no es español…¿pintará?...¿Entonces porqué hace fotos a las piezas?” Creo que lo que hago inquieta a algunos. Se que soy un extraño pero, por suerte, tengo licencias y poco a poco me siento parte de la escena graffiti.
He tenido conversaciones muy interesantes con algunos escritores y disfruto haciéndoles preguntas que a lo mejor un escritor nunca formularía y he compartido opiniones sobre muchas cuestiones en las que no siempre ha habido un consenso,  pero es normal.
Creo que si algún escritor ha visto mis fotos y me conoce, no debería sentirse a la defensiva, la mayoría se sienten cómodos conmigo, otros se toman su tiempo, pero ese puede ser porque yo también soy una persona reservada.
Respeto mucho la labor de los escritores e intento plasmarlo en mis fotos y acciones. Por ejemplo, recibo muchas peticiones de información sobre muros y me niego a responder a nadie. Para mi, eso demuestra el respeto por aquellos que pintaron esos lugares. Como Dani de los MTM me dijo una vez “somos ratas, husmeando por nuevos spots”.
Si algún escritor está interesado en pintar muros aquí va mi consejo: ¡sal a la puta calle y encuentralos tú mismo! 
Madrid se mueve a velocidad de vertigo.

¿Crees que nuestro graffiti experimenta una situación similar o sigue mayoritariamente anclado en conceptos de antaño?   
El graffiti en Madrid no para. Tengo más de 58.000 fotos sólo de esta ciudad y siento que es una misión imposible no solo  mantener el ritmo de la calle sino tratar de reflejar el rollo de los diferentes barrios. Hace ya tiempo que me di cuenta de que cada rincón de Madrid tiene su graffiti. Para mi es un lujo, allá a donde vaya, sé que tendre motivos para sorprenderme o hacerme sonreir.
Creo que el graffiti de Madrid es algo tan rico porque hay muchas escuelas de graffiti y procuro mantenerme optimista con todas ellas. Tambien hay escritores empujando los límites, rompiendo las reglas no escritas y eso mola. Y además, hay gente que se mantiene fiel a un mismo estilo y eso es cojonudo. Creo que en Madrid hay sitio para todos, incluso para los toys.
Una ciudad sin toys, sería aburridísima. 
Es evidente que la erradicación del graffiti es, de momento, un imposible en Madrid.

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